Mi primer viaje por Europa

Siempre recordaré mi primer viaje por Europa. Aquel invierno, como olvidarlo, fue mi primer invierno, literalmente. Si no sabes a que me refiero, en el post SOBRE MI te cuento que vengo de una isla del Caribe, República Dominicana. Con nuestro clima tropical no es que vivamos algo más que verano, un poco más fresco en "invierno" y menos en "verano".

En esa época vivía en la ciudad de Estrasburgo, en la bella región de Alsacia, Francia. Era febrero, y con unos amigos decidimos hacer un pequeño viaje a Múnich, Alemania. El detalle es que solo teníamos un fin de semana y, siendo estudiantes, un bajo presupuesto. Entonces fue momento de investigar, necesitábamos saber las opciones más económicas para transporte y alojamiento.

La idea era visitar Múnich, conocer el castillo de Füssen y el campo de concentración de Dachau. Al no haber realizado ningún viaje anteriormente, tenía la percepción de que nos iba a salir muy caro. Pero gracias al final logramos realizar un viaje de ensueño, una experiencia inolvidable, una aventura con mil tropiezos.

Recuerdo que nuestro viaje casi se cancela, pues todos los hostales parecían estar llenos ese fin de semana. Y con nuestro presupuesto no nos podíamos permitir algo más costoso, es ahí donde entra una amiga y nos ofrece alojarnos en su casa, ¡salvo el viaje!

Aprendizaje número uno:

 

Planifica tu viaje con tiempo.

 

Con planificación puedes evitar esos inconvenientes, que solo hacen nuestros viajes más caros de lo que podrían ser. En este punto, ya solo nos faltaba el transporte.

Aprendizaje número dos:

 

El sistema de transporte regional alemán.

El sistema de transporte alemán te permite comprar un boleto para usar todos los trenes regionales del país; también lo puedes comprar por regiones, todo depende de donde vayas a visitar. La otra particularidad es que te permite agregar personas a tu boleto y hacer un viaje en grupos de hasta 5 personas con un solo boleto, y el precio solo aumenta unos pocos euros por persona.

Con nuestro transporte y alojamiento listos, ¡solo faltaba preparar todo e irnos a nuestra aventura!

Y he aquí nuestro itinerario:

Día 1.
Salimos de Estrasburgo en el primer tren hacia Alemania. Al viajar con un boleto regional debíamos planificar bien nuestro trayecto. Pero tranquilos que existe una aplicación móvil para hacerlo, y así no perder ningún tren. La desventaja de viajar de esta forma es que tardas mucho tiempo en llegar a tu destino, pues no puedes tomar un tren rápido que te lleve directo, debes ir tomando trenes cortos hasta llegar a tu destino. Pero si tienes el tiempo, la ventaja es que es muy económico.

Llegamos a Múnich pasado el mediodía y lo primero que hicimos fue partir hacia Dachau, ¿recuerdan que teníamos un boleto de transporte abierto? Pues no tuvimos que pagar nada, solo averiguar cuál tren tomar, y listo.

La visita al campo de concentración de Dachau es una experiencia inolvidable. Desde que llegas al lugar sientes los remanentes de todo lo que allí aconteció hace décadas.

Luego tocó visitar la ciudad e ir a comer algo típico de la región, esto no podía faltar, por supuesto.

Día 2.
Queríamos lograr visitar el castillo y volver a Estrasburgo, lo que significó salir a primera hora hacia Füssen. Al llegar, está todo bien señalizado con las rutas para los castillos. Tienes la opción de subir caminando (una caminata de alrededor de 40 minutos) o de tomar un transporte. Nosotros decidimos caminar para ver el paisaje y claro, ahorrar un poco.

Cuando iniciaba mostrar nuestro camino empezó a nevar, y es que fue un viaje de primeras veces, pues fue lo que llamaría mi primera nevada. La primera vez que tuve en mis manos un copo de nieve, y es que son hermosos. El día había iniciado de una forma maravillosa.

El castillo de Neuschwanstein fue enviado a construir por el rey Luis II de Baviera en 1866. Este castillo sirvió de inspiración a Walt Disney para crear el castillo de cenicienta, que hoy día es un símbolo mundial de Disney.

Luego de visitar el castillo en medio de una nevada pasamos a comer en el restaurante de las afueras del castillo, y fue una sorpresa que sus precios fueran asequibles. Ya saben, siempre esperamos que todo sea caro, y terminamos sorprendiéndonos.

Finalmente, descendimos para tomar nuestro tren de vuelta. Les digo que, mi primer viaje, fue toda una travesía. Nos tocó una tormenta a mitad de camino, terminamos varados en medio de la nada, esperando que liberaran las vías. Al final nos dejo nuestro siguiente tren y se retraso todo nuestro viaje. Luego de todos los inconvenientes, llegamos a Estrasburgo casi a media noche, con muchas anécdotas que contar.

¡Hasta la próxima exploradores!

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